jueves, 8 de diciembre de 2016

¿EL CAMBIO CLIMÁTICO AMENAZA A LAS TORTUGAS MARINAS?



Hembra adulta de tortuga boba volviendo al mar al amanecer, Boa Vista.
Las tortugas marinas son un grupo de vertebrados que se encuentra amenazado a nivel global debido a las actividades humanas. En la actualidad quedan dos familias con siete especies. Dermochelidae, formada actualmente por una sola especie, Dermochelys coriacea (tortuga laúd) y Cheloniidae, formada por las 6 restantes (Caretta carettaChelonia mydas, Lepidochelys kempiiLepidochelys olivacea y Natator depressus). 

Tres de estas siete especies están catalogadas en la lista roja de la UICN como VU (vulnerable), una como EN (endangered, en peligro), dos como CR (critically endangered, en peligro crítico) y de la última no se tienen datos suficientes (Data Deficient) como para valorar su estado de conservación, pero viendo el estado del grupo sería sorprendente que estuviera bien conservada.

Estatus de las 7 especies de tortugas marinas
en la web de la lista roja de la IUCN.

Una de las principales amenazas para las tortugas marinas es la destrucción del litoral, principalmente por la urbanización, hasta el punto que las playas de cría están quedando relegadas a áreas remotas. En las zonas donde siguen criando, otra amenaza importante  es el consumo directo tanto de huevos como de hembras adultas. La captura de adultos reproductores puede tener graves consecuencias en la población, ya que son especies que tardan unos 15-20 años en alcanzar la madurez sexual y la mortalidad de juveniles es altísima. La captura accidental (bycatch) en palangres, redes de enmalle y de arrastre también parecen ser responsables de una alta mortalidad de ejemplares de todas las edades
Pero las dificultades para las tortugas marinas comienzan antes incluso de la eclosión.

Los huevos pueden ser depredados por diversos insectos, aves, mamíferos, lagartos… En Australia los varanos (Varanus panoptes) consumen buenas cantidades de huevos, mientras que en Florida se ha llegado a registrar depredación en hasta el 95% de los nidos de C. caretta, C. mydas y D. coriacea por parte de mapaches (Procyon lotor) y armadillo de nueve bandas (Dasypus novemcintus), en Boa Vista, donde tuve ocasión de ir de voluntariado, los nidos se protegían para evitar la depredación por parte del cangrejo fantasma (Ocypode sp.). Estos sólo son algunos ejemplos de los numerosos casos registrados de una alta proporción de nidos destruidos por parte de depredadores naturales. 

Como es habitual, el problema es mayor cuando se trata de especies invasoras, como con la hormiga roja de fuego Solenopsis invicta en Florida, que depreda mientras las tortugas eclosionan y emergen de la arena. Además, en diferentes zonas del mundo se ha podido comprobar que los gatos silvestres depredaban hasta un 80% de los nidos no protegidos.

Una vez han eclosionado, los cangrejos fantasma (Ocypode sp.) son una de las principales amenazas, pero también aves como el caracara (Caracara cheriway) en Costa Rica, depredan sobre los neonatos habitualmente.

Cuando llegan al agua, se convierten en presas potenciales de aves marinas, condrictios, osteíctios e incluso calamares.

Además, las tortugas tienen que sobrevivir unos 20-25 años en el mar hasta que pueden reproducirse. Esto unido a sus amenazas naturales hace que muy pocos ejemplares alcancen la madurez sexual. Sin embargo esa depredación natural y esa baja tasa de supervivencia seguramente siempre haya existido y estas tortugas han sobrevivido hasta nuestros días, por lo que queda en evidencia el impacto que nuestras actividades están teniendo en sus poblaciones.

Desgraciadamente parece ser que las amenazas antrópicas no se limitan al bycatch y la destrucción de las playas de anidación, van más allá. De hecho, lo que me animó a escribir esta entrada fue un artículo publicado este año en Biological Conservation, por los directores del proyecto de BoaVista entre otros, en el que ponían de manifiesto que el cambio climático también puede resultar una amenaza para las tortugas bobas (Caretta caretta) que crían en esta isla.

Pero… ¿cómo puede ser que un incremento de la temperatura pueda afectar negativamente a especies que dependen de climas cálidos?

Los efectos del cambio climático que se han detectado son generalmente bastante visibles, como el avance de la vegetación leñosa hacia los polos, la rápida disminución de superficie de los glaciares, los cambios en la fenología de algunas especies… Pero precisamente la respuesta a esta pregunta me pareció muy interesante, porque es una amenaza que podría pasar desapercibida durante años.

En las tortugas marinas y en otros reptiles como tuátaras, cocodrilos, algunos agamas, geckos y eslizones, el sexo se determina por la temperatura a la que los huevos se desarrollan. En el caso de las tortugas, cuando la temperatura es mayor, se produce un mayor número de hembras. 

Este trabajo presenta varias predicciones de cómo será la situación de las colonias de Caretta caretta en la isla si el clima sigue evolucionando como se prevé según el escenario RCP 2.6. Este escenario predice un aumento en los próximos 50-100 años en la isla de 2 °C.

En el periodo 2005-2008 la temperatura media de incubación de los huevos en las colonias estudiadas de Boa Vista, fue de 29,5 °C y se ha estimado que nacieron un 79,15% de hembras. Este sex ratio parece estar dentro de lo que puede garantizar estabilidad y viabilidad a la población ya que de forma natural las hembras son más abundantes. El problema es que si la temperatura sigue aumentando como se predice, la desviación del sex ratio a una mayor producción de hembras podría comprometer el futuro de la especie debido a la escasez de machos reproductores. 



Sex-ratio actual (a) predicción para 2050 (b) y para 2100 (c), para Caretta caretta en Boa Vista bajo el escenario RCP 2.6, que supone un aumento de 2 °C en los próximos 50-100 años. (Abella Perez et al. 2016)




Temperatura media del aire y de la arena (a) durante 
2005 y 2008 en playas de anidamiento, (b) proporción de 
anidamientos en 2005-2009. (Abella Perez et al. 2016)
También analizaron la temperatura del aire en las playas en relación a los meses en los que se producen las puestas y llegaron a la conclusión de que actualmente los huevos se ponen en la parte más cálida del año, por lo que ese desvío de la sex ratio podría evitarse si las tortugas cambiaran su fenología reproductora.

De forma similar, las zonas en las que se ponen la mayoría de los nidos en la isla de Boa Vista, también son las más cálidas, por lo que si cambiaran las zonas de cría hacia el norte, la sex ratio no se descompensaría. En esas zonas al parecer también hay hábitat disponible para los nidos.

Esta situación hace que la colonia de tortuga boba de Boa Vista parezca ser bastante resistente al aumento de las temperaturas, ya que dispone de otros meses y lugares de anidamiento en los que la temperatura sería más adecuada para que la estructura de la población se mantuviera garantizando su conservación.

Se ha comprobado que en los periodos interglaciares las tortugas han anidado en latitudes más altas y también hay evidencias de que pueden producirse cambios en la fenología. Sin embargo, el actual cambio climático parece ser mucho más rápido que los que han ocurrido anteriormente y la filopatría de las tortugas seguramente no favorecerá que estos cambios se produzcan en pocas generaciones. 

La proporción de machos con la que el futuro de las poblaciones se verá comprometido se desconoce y esta población de Boa Vista parece que difícilmente se verá afectada, ya que es una de las que más machos produce de esta especie (20.85% en el estudio), pero ¿qué pasará con otras poblaciones en las que la producción de machos es menor?

En Boa Vista tienen hábitat disponible, pero ¿qué pasará con las poblaciones que por la destrucción del litoral tengan que quedarse en zonas con peores condiciones?


¿Podrán estas especies adaptarse a las nuevas condiciones a tiempo? 



El futuro de la población de tortuga boba de Boa Vista



Bibliografía:


Lewison, R.L. & Crowder, L.B., 2007. Putting Longline Bycatch of Sea Turtles into Perspective. Conservation biology, 21(1), pp.79–86.

Vitt, L.J. & Caldwell, J.P., 2014. Herpetology An Introductory Biology of Amphibians and Reptiles Fourth., Academic Press.

Wyneken, J., Kenneth, J.L. & Musick, J.A. eds., 2013. The Biology of Sea Turtles. Volume III, CRC Press.




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